Manuel Piña (Manzanares, Ciudad Real, 1944) desempeñó un papel vital en la génesis de la cultura de moda en España. Tras los fogonazos de alta costura de Cristóbal Balenciaga y Pedro Rodríguez, Piña encarnó la vocación más internacional de nuestro diseño en el terreno del prêt-à-porter. Nueva York y Japón se rindieron a sus pies, aunque esos éxitos nunca se tradujeron en grandes ingresos y sí en muchas deudas. Pero a un artista no se le puede pedir que sea también un gran empresario.

En 1981 se marchó a Nueva York, donde abrió una tienda que acabaría fracasando. Al año siguiente volvió a España y firmó uno de los momentos más memorables de su carrera: el desfile de la colección primavera-verano de 1983 en la carpa del circo de la Ciudad de los Muchachos de Madrid. Ese fue su bautismo definitivo en nuestro país, en plena Movida madrileña. Piña vistió a las actrices y cantantes it del momento: Bibiana Fernández (una de sus musas), Carmen Maura, Paola Dominguín… Y sobre todo Rossy de Palma, cuyo nombre artístico fue obra de Piña y Alberto García-Alix.

También diseñó el aplaudido uniforme de Correos y las prendas del coro de la Orquesta Nacional. Sin embargo, fueron las celebridades que llenaron de luz y color la Movida madrileña las que mejor representaron lo que algunos denominaron como la mujer Piña. Enfermo de sida, en sus últimos años de vida el creador se retiró a su pueblo natal para recibir los cuidados de su madre y familia. Falleció el 8 de octubre de 1994, a los cincuenta años de edad, víctima de las complicaciones derivadas de su enfermedad.
Fuente: https://smoda.elpais.com/moda/manuel-pina-el-disenador-que-vistio-a-la-movida-madrilena/